Los rectores y directores de los establecimientos educativos tienen responsabilidades sobre la marcha y el éxito en cuanto a múltiples aspectos de las instituciones escolares privadas u oficiales. De ellos se espera que intervengan sobre los factores de la calidad educativa, sobre aspectos relacionados con el liderazgo directivo que le garantice una buena gestión; sobre la administración de los recursos financieros, de talento humano y de infraestructura escolar; sobre las relaciones con el entorno, con los padres de familia y con las autoridades educativas. Pero en lo esencial, se espera de ellos que garanticen la formación de los estudiantes, mediante la dirección de procesos pedagógicos, didácticos y curriculares que conlleven a la calidad de los aprendizajes de los estudiantes, a través de los docentes.