PERIÓDICO EL PÚBLICO


LO DESPIDIERON   Y SACÓ LOS COLMILLOS!

A Matador le suspendieron el contrato. Furioso, irrumpió en el Senado, con los colmillos afilados, echando espuma verde por la boca y empuñando su lápiz como si fuera una espada.
Con su glamuroso corte de pelo, llorando amargamente, su solidaria madrina lo acompaña solidariamente.
¡Esto es una persecución! ¡Me quieren quitar mí lápiz!, rugió Matador.
¡Tranquilo, ahijado!, le respondió la madrina, ¡Que te hayan quitado el puesto no significa que te hayan quitado la punta!
Y así, entre lágrimas de brócoli, colmillos de vampiro y un lápiz amarillo partido, Matador descubrió que una cosa es hacer caricaturas… y otra muy distinta convertirse en una de ellas

«ME QUITARON LA CHANFAINA, ¡PERO, PETRO ME GUARDO LA PUNTA!»