PERIÓDICO EL PÚBLICO

Etica Empresarial: el Fin y el Deber II

Aristóteles plantea una visión completamente distinta a la kantiana. El hombre tiene un Fin, una función que le es propia y que tiene que llegar a completar. Hoy diríamos que debe hacer lo que le es propio para "autorrealizarse"

La ética del deber tan dura (tan alemana si se quiere) ha entrado en crisis y muchos pensadores éticos han vuelto la vista hacia Aristóteles y su ética teleológica... hacia los griegos en suma...

Para nosotros como pensadores sobre la ética empresarial debemos reflexionar sobre si Arsitóteles es más útil que Kant para nuestro propósito. Aristóteles es consciente del problema de su visión, cree que el fin de todos los hombres es alcanzar la felicidad, pero ésta es subjetiva para cada uno.

Como tal, esta visión no serviría para conseguir mejorar la ética empresarial. Debemos sin duda dar un paso más y buscar un fin propio que pueda hacer avanzar a las empresas. Tal vez no sea tan difícil, todas las empresas tienen su misión, y normalmente definen toda una serie de valores a alcanzar. La ética teleológica sería así mucho más fácil de asumir, cada empresa define un fin y unos medios (los valores) y las personas que trabajan en la empresa, si están de acuerdo con estos podrán autorrealizarse por el trabajo.

El problema se plantea cuando los fines de la empresa y el trabajador no coinciden, aqui se producirá un choque ético, y en aplicación de su propia ética el trabajador para no alienarse en el trabajo deberá buscar otra ocupación o asumir unos valores que no comparte.

Al menos para suavizar esta visión podríamos completarla con el segundo imperativo kantiano, tratar a los trabajadores, clientes, funiconarios que se relacionan con la empresa, etc como fines y nunca como medios. Esto permitiría al menos que un trabajador insatisfecho con la ética de la empresa pueda trabajar sabiendo que el respeto de la empresa hacia su manera de entender la vida será máximo.

¿Responderíamos así al dilema que planteamos ayer? ¿Un empresario pagaría sus impuestos en un paraiso fiscal? No, si la empresa define sus valores correctamente y los trabajadores se identican con ellos. Si la primera premisa no se cumple, todavía quedaría la esperanza de que algún contable disidente con esta práctica se opusiera oponiendo su esquema de valores al del empresario que le contrata, y ello sabiendo que su voz será oída, aunque no sea atendida. Tal vez el dilema no se resuelva nunca, pero esta manera de proceder garantizaría al menos que el trabajador se sienta oído y respetado en su disidencia