LAS HERMOSAS
Por: LUIS ENRIQUE PERDOMO
En Chaparral Tolima, al sur del departamento, como
todos saben muy bien, es un pueblo donde
hay muchos caratejos, caratejos de
verdad.
Hace muchos años, sucedió la historia que les voy a contar, y tal vez por eso, vale
la pena tenerla muy en cuenta, antes de
que los inclementes días de éstos
tiempos, de pronto la olviden y se pierda para siempre un relato excepcional, de nuestros orígenes.
Se trata nada más y nada menos, lo que aconteció en el
Cañón de las Hermosas, el más espléndido de los cañones del mundo, todo de la
más exótica naturaleza. Todo en él, tan armonioso y reservado, que sus antiguos
moradores, Los Pijaos, lo transitaban con una especial reverencia y si les digo con respeto y cierta adoración.
El Cañón de las Hermosas, estaba lleno de flores maravillosas y las bellas colgaban, como una
especie de campanilla de oro y plata, que continuamente emitían sonidos, que
para quienes tenían el privilegio de escucharlos, cuando recorrían sus
senderos, quedaban maravillados.
Este hermoso cañón, situado en una de las laderas de
los Andes Colombianos, alberga el cristalino río Amoyá, donde se recrean peces
multicolores, jamás vistos por la mayoría de los mortales.
Sus bosques milenarios, son los más majestuosos que se
pueda imaginar, llenos de árboles
gigantescos, como el: Cedro Rosado, Cedro Negro, Nogal, Comino, Medio Comino,
Punta de Lanza, Arrayanes, que daban
albergue al Colibrí de la Montaña, El Barranquero, El Águila Solitaria,
Gallitos de Roca, Vencejo Cuelliblanco,
Tráupida, y numerosas palomas, las
pavas, las guacharacas, los bellos paujiles y el más majestuoso de todos “ El
Cóndor de los Andes. Los insectos adornaban el lugar y entre ellos las mariposas
multicolores, saltamontes, la Mantis Religiosa y una que otra Tarántula.
Sería de mi parte ingrato, no enumerarles la rica fauna
allí existente. El Oso de Anteojos, símbolo nacional, tiene su hábitat allí y
favorece sus condiciones ambientales, para su vida y su desarrollo, los Hormigueros,
las Ardillas, Zorros, Pumas, Marsupiales, el que de alguna manera arruinaba los
cultivos de los Pijaos, el famoso Mico Maicero, el Mono Colorado, la Marteja o
mico de noche, y la Marimonda. ”El Cañón de las Hermosas” tiene su origen en
la Estrella Fluvial Colombiana y desciende hasta la planicie de Chaparral. Es
allí donde precisamente vivían desde tiempos inmemoriales, “Las Hermosas”,
mujeres primorosas, altas y delgadas, de ojos azules, que quienes
tuvieron la oportunidad de apreciarlas, exclamaban: ¡Dios santo, qué hermosura!
De todos los rincones de Colombia, siempre han admirado
el Cañón de las Hermosas, pero cuando oyen hablar de sus mujeres, quedan
verdaderamente, impresionados.
Los conquistadores del sur del Tolima y especialmente
el capitán Bocanegra, Juan de Borja, Francisco
Javier de Castro y el cura Gaspar de Soria, fueron los primeros en hablar de la
existencia de las Hermosas. Se han escrito muchos tratados acerca de su
existencia, pero se destaca al historiador Leovigildo Bernal Andrade, vecino
del lugar y de cierta manera emparentado
con ellas,
Los pobladores de la región especialmente los
Zarabanda, los Hernández, los Campos, los Aranas, los Martínez y de manera muy especial los
Perdomo, dueños de éstos parajes, continuamente se les pregunta, si las
conocieron.
Algunos relatan, teniendo como base la oralidad, o sea
el relato de boca en boca, y concluyen diciendo que si existieron
y que vivían en lo más frondoso
del bosque, en familias un tanto
dispersas. Que eran bellísimas, que caracterizaban por poseer una voz
maravillosa y que de tarde en tarde
cantaban, acompañándose de una especie de arpa. Los animales de esos
lugares, acudían para escucharlas. De
esos tiempos se recuerda, que solo habitan el Cañón y jamás pretendieron
conocer el Universo.
Que fascínate era contemplarlas, bajo un cielo azul y
despejado, qué maravillosas melodías se escuchaban, como cascabel ebrio
zumbando en la montaña, o como un viento enamorado, donde viajan las nubes.
Cuando aparecían, las torcazas, revoleteaban encima de
ellas y solo se escuchaba su graznido, para de alguna manera, darles la bienvenida.
Algunos comentaban,
¡cómo me gustaría, haber podido
hablar con ellas!
Pero lo que sí afirman los moradores del lugar, era que se
caracterizaban por ser muy susceptibles
y que fácilmente se internaban en lo profundo del bosque, parecían que tuvieran
un poder especial, poseídas de una
extraña animación, dotada de levitación.
Finalmente, las
Hermosas se dieron cuenta del peligro que las acechaba y esto no era otra cosa,
que la presencia de hombres en sus lugares. Un viento helado y repentino
se apoderó de ellas. Sus lamentos silenciados por el rumor del viento,
de pronto se dejaron de escuchar.
¡Solo la hechicera de nuestros abismos, nos podrá
salvar!; comentaban apesadumbradas
¿Pero a qué
condición? Advirtieron
Se reunieron con la hechicera y ésta tajantemente dijo:
Yo las salvo, pero deberán darme su hermosa voz y
quedan mudas para siempre. Y así
sucedió, quedaron mudas para siempre y jamás se les volvió a escuchar. ¡qué pérdida tan irreparable!
Transcurrió
algún tiempo y empezaron su nueva vida. Se podían observar,
elegantemente vestidas por los fértiles valles del lugar, pero el destino les
reservaba otra sorpresa. Un día
cualquiera, divisaron desde lo altos de sus colinas, un ejército con muchos
hombres, era el malvado Juan de Borja con sus secuaces, que rápidamente invadía
todo su cañón y sus lugares de recreo. Al instante quedaron por siempre
petrificadas y se perdieron por siempre de ésta hermosa comarca. Hoy se puede contemplar las inmensas moles de piedra a lo largo de todo el cañón. y en los
farallones de los meandro del río, son
testimonios petrificados de su existencia. Con el correr de tiempo la erosión
eólica ha moldeado de cierta manera su
silueta, apreciándose sus largas cabelleras y sus perfiles grecoromanos
Cuando el sol despunta, en todos estos bellos
horizontes, se escuchan unos lamentos,
en todas las oquedades y aunque
las nubes se tiñan de olvido, se oirán siempre tan lejanos, desapareciendo
entre ellas.
¿ Quienes serían?
¿ A dónde fueron?
‘¿ Serían hadas de los Vientos?
Las flores de éste bello paraíso, las campanitas al
viento, los duendes y sus espíritus, solo esperan que nuestros recuerdos,
se transformen en esperanzas, para los que allí nacimos.
Se oyó por mucho tiempo, el trinar de sus cantos, y se
mira con mucha nostalgia las espumas juguetonas en la corriente del Amoyá, donde se ahogaron por siempre sus lágrimas y las nubes color de rosa, que las elevó hasta el cielo.